EVENTOS HISTÓRICOS Y SISTEMA SOCIAL PARISINO

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El Segundo Imperio: la modernización

Durante el Segundo Imperio Francia vivió una gran expansión industrial, se completó su red ferroviaria y se embelleció París, en parte por razones de prestigio y en parte por razones de estrategia, haciendo desaparecer las estrechas callejuelas que se podrían bloquear con barricadas y abriendo amplias avenidas donde, en caso de necesidad, podría maniobrar el ejercito con la artillería y caballería. El desarrollo de los barcos y de la industria hizo aumentar el comercio exterior y la exportación de capitales, con el consiguiente aumento de las clases medias.

En los primeros años del Imperio, Francia se vio envuelta en la Guerra de Crimea, más por razones de prestigio internacional que por motivos materiales o estratégicos, como era el caso de Inglaterra; a pesar de la desafortunada dirección de la campaña y del elevadísimo número de víctimas, la victoria final y la celebración del Congreso de Paz en París, le sirvieron a Napoleón III para reforzar su prestigio personal dentro y fuera de Francia.

La segunda época del Imperio tuvo un carácter progresivamente más liberal. Se inició en 1859 con la concesión de una amnistía que permitió el regreso de numerosos exiliados, además de facilitar que la asamblea votase los presupuestos generales del Estado. Una mayor tolerancia con la prensa permitió la aparición de periódicos republicanos y orleanistas. Estas medidas no aumentaron la popularidad del emperador, y en las últimas elecciones, en 1869, el triunfo de la oposición le convenció de la necesidad de crear un imperio liberal inspirado en la monarquía constitucional británica.

Guerra franco-prusiana: el fin del imperio

Los deseos hegemónicos de Napoleón III en el continente chocaban con la creciente influencia prusiana en Europa después de la victoria de Prusia sobre Austria en 1866. A ello había que agregar a los esfuerzos que estaba haciendo Bismarck, el primer ministro prusiano para unificar a Alemania. Francia que temía por su posición, reaccionó mal cuando España, después del derrocamiento de Isabel II por la revolución de 1868, propuso al príncipe prusiano Leopoldo de Hohenzollern-Sigmaringen como candidato al trono de España.

Francia, temiendo quedar rodeada de adversarios, protestó airadamente a Prusia mediante el llamado "telegrama de Ems". Ante la respuesta prusiana Francia declaró la guerra. Contra lo que supuso Francia, los estados alemanes del Sur se unieron a Prusia, en tanto que los aliados con que creyó contar, Italia y Austria, decidieron permanecer neutrales. El equipo moderno de las tropas prusianas y la brillante estrategia de su Estado Mayor, en combinación con la falta de iniciativa y decisión del alto mando francés dieron una serie de victorias a los alemanes. El Ejército del Rhin francés fue derrotado y sitiado en la fortaleza de Metz, en agosto de 1870. El ejército de socorro quedó envuelto y se rindió en Sedán en septiembre del mismo año y Napoleón III fue hecho prisionero. También fue derrotado el Ejército francés del Loira. Metz capituló en octubre de 1870 y París, en 1871.

La consecuencia de la derrota en Francia fue el final del gobierno del Emperador y la declaración de la República.
En la misma sala del Palacio de Versalles en que se firmó el tratado de paz, los reyes y príncipes alemanes proclamaron al Rey de Prusia como Emperador. Alemania quedó unificada en un solo estado de corte federal, pues los distintos reyes y príncipes alemanes conservaban sus reinos reconociendo al de Prusia como su superior.

La comuna parisina de 1871

El proletariado de París, según Marx,  intentó tomar el cielo por asalto. Se volvió insurgente contra el gobierno burgués-monárquico de Thiers (presidente provicional de Francia) y protagonizó la primera experiencia de gobierno proletario y socialista en la historia de la humanidad.  
Acontecimientos dramáticos anteceden y anuncian la insurrección parisiense en 1871 contra la entrega de Francia a las tropas prusianas de ocupación. La revuelta contra la sumisión del gobierno francés a las imposiciones de Bismarck, se transforman en una revolución social, de carácter proletario-popular, conocida como Comuna de París de 1871, que marca con heroísmo y sangre el periodo comprendido entre 18 de marzo, cuando una parte significativa de la población de París se niega a entregar sus armas y a rendirse ante las tropas prusianas, y el trágico final tras de la Semaine sanglant (Semana Sangrienta) del 28 de mayo, cuando acontece la masacre de los últimos 143 communards, en el cementerio de Pére-Lachaise.

La semana sangrienta fue obra de los generales de más alto rango del ejército francés. Las peores atrocidades fueron ordenadas por el general Courtot de Cissey, comandante del segundo cuerpo del ejército, y por el general Félix Vinoy, comandante del ejercito de reserva.

Cuando se concertó la paz en 1871, Francia cedió Alsacia y Lorena a Alemania y acordó pagar una indemnización de cinco mil millones de francos.

Por los siguientes 5 años, París permaneció sumida en una ley marcial y posteriormente los jóvenes serían obligados al servicio militar.

Las clases sociales

"Libertad, igualdad y fraternidad"
- Lema oficial de la República francesa
LA ALTA BURGUESIA: Situada en la cúspide de la sociedad capitalista. Controlaba las industrias, la banca, el comercio y los altos cargos de la administración del Estado. Se adueñó de muchas tierras procedentes de la Iglesia y la nobleza arruinada, transformándose en terrateniente. Familias de significada relevancia durante el siglo XIX fueron los Rothschild (banqueros y comerciantes), los Krupp (magnates de la siderurgia), los Thyssen o los Péreire. Este grupo se aristocratizó en ciertos casos, bien uniéndose con la antigua nobleza, bien mediante la compra de nuevos títulos.

LA MEDIANA BURGUESÍA: También conocida por "clases medias". Estaba integrada por profesionales de alta cualificación (abogados, ingenieros, intelectuales, profesores universitarios, miembros de profesiones liberales, etc.), comerciantes, agricultores acomodados, etc.

LA PEQUEÑA BURGUESÍA Constituida por pequeños comerciantes, artesanos, funcionarios de nivel medio-bajo, empleados diversos. Imitaba las formas de vida de la burguesía alta y media. En realidad se encontraba a un paso de la proletarización. Buena parte de los problemas que aquejaron a este colectivo coincidían con los de los trabajadores. Junto a ellos intervinieron en protestas, demandas y reivindicaciones comunes, como ocurrió durante la Revolución de 1848.

EL PROLETARIADO: O la clase obrera, como propuso Karl Marx en afán se utilizar positivamente un término que se considera despectivo. Son aquellos donde los hombres participaban como subordinados en locales o fabricas particulares para así adquirir un sustento económico que aportar a sus familias. Solían ganar cerca de 4 francos. También mujeres y niños formaban parte, sin embargo los salarios de estos eran mucho más pequeños e inferiores, llegando a ganar entre 2F y 50 cts., pues la burguesía consideraba su participación como un complemento al salario del hombre de familia, y además "debían estar agradecidos por que se les permitiese trabajar y recibir una paga". Podían trabajar hasta 12 horas consecutivas por cada día de la semana.
Vivían cerca de las fábricas donde laboraban, en hogares que se reducían a pequeñas habitaciones mal construídas e insalubres, que se ubicaban en calles estrechas y malolientes que sin duda resultaban ser un foco de infecciones y enfermedades. Se concentraron en el distrito once de París tras la modernización de la ciudad, cuando Haussmann mando destruír gran parte de las viejas viviendas para ampliar calles e instaurar avenidas.


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