Nathaniel Hedley

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Nathaniel Hedley

Mensaje  Nathaniel Hedley el 24.11.14 20:58



Humano ❧ Cazador/Independiente ❧ Burguesía
Nathaniel Hedley, 20, Francia

Personalidad

¿Cómo se describen las ondas que forma una piedra al ser arrojada en el agua?

Nathan, o su ser mejor dicho, se refleja en dos actitudes totalmente opuestas la una a la otra, debido a su enfermedad. Cuando esta le 'da un respiro', se puede encontrar a alguien dispuesto a casi cualquier cosa, pero en solitario. Al igual que sus padres, le cuesta de por sí relacionarse con la gente. No por la imagen que le puedan llegar a transmitir, sino más bien por la que ofrece de cara a los demás. En cualquier caso, si algo mantiene intacto, es su carácter. Introvertido, pero contundente cuando es necesario.
Pese a eso, es poco más que un chico al cual le encanta enfrascarse en historias nuevas; ya sea por libros, o por lo vivido en sus propias carnes. Lo considera como una manera de descubrirse a si mismo, lenta, sí, pero fructífera…

Respecto a su otro yo, aquel que tan solo deja ver cuando así lo quiere su mente –o su enfermedad-… Es harina de otro costal. Frío, observador, paciente, adora pararse a contemplar todo a su alrededor. Si bien puede ser el que comience una conversación con alguien, será porque haya concretado algún fin, o dicho de otro modo, una manera de aprovecharse de esa persona para su propio beneficio.
La compasión se esconde ante esta faceta, al igual que la piedad y la lealtad. Esto no significa que desaparezcan, tan solo momentáneamente.

A pesar de sus diferencias, ambos comparten una meta distinguida. La de buscar y dar caza a cualquier ser sobrenatural que se atreva a cruzarse por su camino…


Historia

Por fin llega, Nathaniel. Se ha retrasado bastante…

Tenía cosas que hacer. Pero ya estoy aquí.

Eso es lo importante, supongo. ¿Qué le parece si le hago un pequeño puñado de preguntas? Ya sabe, para conocernos mejor. Si quiere puedo traerle algo para…
¿Tengo elección?

Honestamente, no. Empecemos por el principio, el origen. Su origen. ¿De dónde viene?

Hmm… Nací aquí. En Francia. En París, concretamente. Lugar en el que mis padres llevan viviendo durante toda su vida. Pero que aún hoy, no saben apreciar.

Entiendo. París es una pequeña joya, ¿Eh?

Así es. Personalmente, tampoco tengo la opción de abandonarlo para buscarme la vida en otro lugar. Demasiado arriesgado… Volviendo a su primera pregunta, fui criado al igual que mi hermana, tres años mayor que yo. Se nos fueron arraigando los principios que han caracterizado a mi familia durante bastante tiempo. Como debíamos comportarnos de cara al resto de la burguesía, lo que estaba bien y lo que no… Cada mañana y cada noche, teníamos que rezar con ellos. Ellos siempre han sido creyentes. Demasiado.
Quitando esa ‘afición’ –la cual no compartía por completo-, lo demás no era nada extraño.

Ya veo… Vamos, no se pare ahora, por favor.

Crecí, ayudando a mi padre en… En lo que sea que trabajara por aquel entonces, lo he olvidado. Y no hubo ninguna queja. Pero claro, la tranquilidad no iba a ser eterna. Con dieciséis, más o menos, tanto mi padre como mi madre perdieron sus oficios, dejándonos en una situación poco más que precaria. La hambruna llamó a nuestra puerta, llevándose consigo la vida de mi hermana. Un golpe que mis padres aún están digiriendo.

Desde ese entonces, nada fue igual. Con el tiempo, comencé a… A escuchar voces que nadie más podía escuchar. Ver lugares que solo yo veía. Incluso mi comportamiento pareció trastocarse. Mis intentos por mantener tales cambios en secreto fueron en vano. Además, estaba asustado… Al percatarse mis padres, pensaron que era alguna especie de posesión demoníaca. Que el Demonio había invadido mi cuerpo. Eso no traía nada bueno. Ni para su reputación, ni para nada…

Oh… Y… ¿Qué fue lo que hicieron?

Dejarme marchar. Eran incapaces de presentarme ante cualquier autoridad y contarle lo sucedido. Así que un día, me llenaron un pequeño saco con poco más que mantas y alguna que otra fruta, diciéndome que me marchara. Que si se me ocurría volver por allí, sería la última vez. La cara de mi madre antes de que se cerrara la puerta… Tenía que haberla visto.

Eso seguramente fue duro para un chico de tal edad. Perdóneme si le ofendo, pero… ¿Cómo pudo sobrevivir?

Con ellos. Las voces. Por el día, me aconsejaban. Me indicaban lo que tenía que hacer… Por la noche, me susurraban acertijos. No me fue mal… Acabé por conocer a un grupo de ‘callejeros’, con los cual compartí cama muchas noches.  Me enseñaron el arte del hurto. Sus dedos en las bolsas ajenas eran prácticamente invisibles. Eran gente de buen corazón. O al menos hasta que se lo arrancaron, literalmente. Fue la primera vez que vi a una de esas cosas. Agazapado tras un carromato, observé como su cuerpo adquiría una forma que para nada era humana. El sonido de sus garras rasgando la carne aún reverbera en mis oídos. Sus gritos…

Permanecí escondido hasta que se fue. Un acto cobarde, pero que me salvó la vida. ¿Qué podía hacer? Seguí el rastro del asesino. Merecía un castigo. Y yo sería quien se lo entregara. Observé su rutina. Por el día dormía, por la noche salía. Era muy rápido para intentar seguirlo. Con lo que le esperaba escondido a un lado de su casa para verlo volver embadurnado en sangre. Repugnante…

¿Consiguió llevar a cabo su venganza?

Por supuesto. La mañana elegida no se hizo esperar. Me colé por la ventana de sus aposentos mientras dormía. Busqué, y con un pequeño cuchillo le corté el cuello, para luego prenderle fuego al edificio. Fue todo un espectáculo.

Dios mío… Probablemente se quedara petrificado cuando se diera cuenta de lo que había hecho, ¿No?

¿Bromea? No recuerdo haber sentido tanta satisfacción como en ese momento en la vida. A partir de ahí, supe que esa era mi vocación. Mi pequeña cruzada tan solo acababa de empezar. Y me fue bastante bien… Me quedaba con las pertenencias de mis víctimas para así poder llevarme algo a la boca. Muchos de los seres que cazaba eran adinerados. Gracias a ellos conseguí una pequeña casa en la ciudad. Resido ahí desde entonces.

Creo que... Hemos terminado. Ha sido un verdadero placer, ahora si me disculpa...


Espere, no he acabado. Tengo que contarle el último de mis encargos. Bastante emocionante. Seguro que la gusta, usted lo protagoniza.

...

No se moleste. Está cerrada. Vamos a jugar, señorita...
Oh, sí. Juguemos.



Habilidades

Nate es un chico bastante hábil en cuanto a temas físicos se refiere. Agilidad, fuerza... Al mismo tiempo e irónicamente, pon una espada en sus manos, y probablemente se ensarte con ella sin darse cuenta. El arco es su arma preferida, con la que mejor se maneja.

Otros datos

Nathaniel padece de esquizofrenia. Sufre alucinaciones constantemente, sonoras o visuales, llegando al extremo de que su mismo comportamiento cambia con su percepción. Al mismo tiempo, aunque escasos, también tiene momentos de "lucidez."

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